viernes 12 de diciembre de 2008

RAÚL DEL POZO HABLA DE INTERNET EN PERIODISTA DIGITAL


El famoso periodista siempre se ha sido un entusiasta de todo lo online. "Avanzamos hacia una democracia digital". No obstante, para Raúl del Pozo "en la alfabetización digital de nuestra democracia no se nota ni progreso ni ilustración; por el contrario, la tarde y la noche se pueblan con energúmenos de mitin, antropófagos de plató, como aquella democracia de la Restauración cuando a los españoles lo que más les interesaba eran los toros, los crímenes y la lotería".

Raúl del Pozo hace un estupendo análisis de la Red y de la crisis sin fondo en que están los diarios de papel, en la contraportada de El Mundo de este martes:

Internet es plaza pública, casino, biblioteca, campo de juego; un día será urna.

La invención de la imprenta, después de la escritura en las hojas, fue la frontera entre el feudalismo y el Renacimiento; la cultura salió de los conventos y llegó al pueblo con la autonomía del pensamiento y la libertad de razonar.

Internet, el último descubrimiento de la serie que comenzó con el fuego, es la raya entre este mundo y el que nace. En China hay más de 250 millones enganchados al ordenador, más que en los Estados Unidos y más que en Europa.

En España, 16 millones de personas se pueden encontrar a sí mismas en You Tube, buscando libros en la Cuesta de Moyano; sus cartas llegan sin sello, juegan al ajedrez con un preso de Manila, le envían poemas secretos a la vecina.

Según el escritor:

Avanzamos hacia una democracia digital. Hay una crisis de la retórica, una transformación del lenguaje. Los libros forman parte del mobiliario; ignoramos hacia dónde vamos porque una época, como un hombre, es ante todo un porvenir.

En la alfabetización digital de nuestra democracia no se nota ni progreso ni ilustración; por el contrario, la tarde y la noche se pueblan con energúmenos de mitin, antropófagos de plató, como aquella democracia de la Restauración cuando a los españoles lo que más les interesaba eran los toros, los crímenes y la lotería. Hoy además apasiona el fútbol, Ambiciones, los cuernos de los famosos y los rufianes de la duquesa.

Se leen menos periódicos de papel después de 200 años en los que los grandes ingenios, desde Marx a Ortega, escribieron en los diarios. En internet se encuentran novia y periódicos online llenos de vídeos y de noticias que se mueven; algunos piensan que esa revolución digital nos ha llevado al subdesarrollo como lectores de prensa.

España está en el penúltimo lugar de Europa en cuanto a lectores. Dice la Unesco que un país subdesarrollado es aquel donde se venden menos de 100 periódicos por cada 1.000 habitantes. En España se venden 86; en Francia, 423.

Y concluye:

Si no cambiamos de soporte, con el tiempo el periódico será un signo elitista.

Marta Robles entrevista al periodista y escritor Raúl del Pozo

ANÁLISIS POLÍTICO DE RAÚL DEL POZO


El gran error, no sólo del Partido Popular, sino de muchos analistas políticos (entre los que él mismo se incluye), es no haber entendido el nacionalismo. Así lo cree Raúl del Pozo que considera el presidente del Gobierno ha sido capaz de empezar la "larga derrota del nacionalismo". De Rajoy, al que cree un buen político, afirma que "ha hecho lo que ha podido" pero que ahora tiene que irse.

domingo 15 de junio de 2008

Raúl del Pozo gana el XI Premio Nacional de Periodismo Francisco Valdés

El periodista Raúl del Pozo, con el artículo titulado 'El señor Sardina', publicado el 23 de noviembre de 2007 en el diario 'El Mundo', se ha adjudicado la undécima edición del Premio Nacional de Periodismo 'Francisco Valdés', fallado anoche en una velada cultural celebrada en Don Benito, y dotado con 3.000 euros y una encina de plata.

El jurado, presidido por el director de la Real Academia de Extremadura, José Miguel Santiago Castelo, ha decidido otorgar un accésit de 1.000 euros a Jesús Galavís Reyes, por el artículo titulado 'El profesor tutor', publicado en el Diario 'Hoy' el 5 de octubre de 2007.

El trabajo ganador, 'El Señor Sardina', es una columna en la que Raúl del Pozo comenta una anécdota ocurrida a los actores Paco Rabal y Fernando Fernán Gómez, en el transcurso de noche por las calles de Madrid; todo ello escrito con tono irónico y humorístico, en la línea habitual de este escritor.

Raúl del Pozo inició su carrera periodística en 1960 en el Diario de Cuenca; desde 1991 es columnista del diario 'El Mundo', donde, en 2007, tomó el testigo del fallecido Francisco Umbral en la columna 'El ruido de la calle'.

Trabajó también en los 70 en Mundo Obrero y en los 80 en Interviú, década en la que recibe el Premio de Periodismo Pedro Rodríguez y el Premio Francisco Cerecedo de Periodismo.

En 1991 se opone a la guerra del Golfo Pérsico incorporándose al colectivo Periodistas por la Paz, que edita Diario por la Paz, y en 2005 obtiene el Premio González-Ruano de periodismo.

Además de los trabajos de Raúl Del Pozo y Jesús Galavís Reyes, habían llegado como finalistas a este certamen los artículos 'Animales lejanos', de Jesús Martínez Fernández, publicado en 'La Vanguardia', y 'Por qué la literatura', de Santos Sanz Villanueva, publicado en 'El Mundo'.

A este premio se han presentado 26 artículos, de los cuáles 25 cumplían las bases del certamen, trabajos publicados en El Mundo, La Vanguardia, Cambio 16, Diario Hoy, El Periódico Extremadura, El Universo de Madrid, Diario de Avila, Las Provincias, Valencia hui, Primer Acto y Cuaderno siete.

Junto a Santiago Castelo han integrado el jurado el catedrático de Lengua Dámaso Giraldes, como secretario; y el periodista Diego González y el escritor Carmelo Arribas, como vocales.

El acto se ha completado con la conferencia titulada 'La libertad en el periodismo', a cargo la columnista y catedrática Edurne Uriarte, y la actuación musical de Juan Pedro Jiménez 'Grupo'.

martes 20 de mayo de 2008

Raúl del Pozo, galardonado con el premio Mariano de Cavia


El columnista y escritor Raúl del Pozo ha sido galardonado con el premio Mariano de Cavia, que otorga el diario ABC desde 1920 en reconocimiento a los autores de artículos o crónicas con firma o seudónimo habitual, por su artículo 'España, el Paraíso' publicado el 23 febrero 2007.

Raúl del Pozo firma la contraportada del diario EL MUNDO desde diciembre pasado convencido de que "la humildad de un periodista es seguir la actualidad". Aunque está convencido de que "el columnismo se extingue", defiende el género "entendido no como la furia del español sentado, sino como el trabajo del reportero que cuenta cosas en formato de columna, acordándome de la gente que se acerca con un euro a comprar el periódico".

El periodista y escritor en Mariana (Cuenca) e inició su carrera profesional como colaborador del 'Diario de Cuenca' en 1960. Con el diario EL MUNDO colabora desde 1991. Fue a partir de 1994 cuando empezó a escribir una columna diaria en la sección de Madrid, titulada 'Capital de la Gloria'.

Antes, Del Pozo ha sido redactor de 'Mundo obrero' entre 1976 y 1981, para comenzar ese mismo año a trabajar como columnista en la revista 'Interviu', época en la que recibió el Premio de Periodismo Pedro Rodríguez por su trabajo en esta publicación.

En abril de 1982 participó en la fundación del semanario 'El Independiente', donde desarrolló su carrera periodística hasta 1991, año en el que se cerró el periódico. A comienzo de 1991 se opuso a la guerra del Golfo Pérsico incorporándose al colectivo Periodistas por la Paz, que editó 'Diario por la Paz'.

Antes que Raúl del Pozo, han recibido el prestigioso galardón Mariano de Cavia Jacinto Benavente, Agustín de Foxá, Ramón Serrano Suñer, Manuel Aznar, Luis Rosales, Luis María Ansón, Jaime Campmany, Salvador de Madariaga, Gregorio Marañón, Carlos Luis Álvarez 'Cándido', Fernando Lázaro Carreter, Julián Marías, José María Carrascal, Rafael Alberti Merello, Francisco Umbral, Francisco Nieva, Camilo José Cela, Pere Gimferrer, Pedro Casals, Octavio Paz, Mario Vargas Llosa, Fernando Arrabal, Juan José Millás, Fernando Fernán Gómez, Alfonso Ussía, Rafael Sánchez Ferlosio, Antonio Muñoz Molina, José Antonio Zarzalejos y Juan Manuel de Prada, entre muchos otros.

España, el paraíso

RAUL DEL POZO

Dice un poeta norteamericano que el pasado es un cubo lleno de cenizas y el mundo, sólo un océano de mañanas. Viendo sentados delante de los jueces a esos entalegados, de las cenizas renacen las ascuas; me recuerdan a almohades, almorávides o benimerines sin chilaba. Se ganan el pan matando infieles. Los libros sagrados son los vídeos de la yihad, las mezquitas, academias militares, los McDonald's, su estado mayor.
Camellos de éxtasis, baladores, confites, hurones, nos miran desde el cristal blindado; aunque no llevan alfanjes, fueron reclutados para la guerra santa. Sus jefes son príncipes sauditas; ellos no son príncipes omeyas, sino ladrones de coches y mandangueros. El lumpen, frente a la predicción de Marx, se destaca como la nueva vanguardia que, en vez de luchar por el hombre no alienado, pelea por un creyente fanático que quiere recular la Historia hasta la peste.

Tienen el sueño de volver a Al Andalus y han enviado a los primeros combatientes, con nombres inextricables, con caras no ajenas a las nuestras. Aquí, a excepción de El Cid, nuestros abuelos se mezclaron con moros y judíos. Estos traficantes de éxodo y patera descubren, apenas llegan a España, que es algo de ellos; el idioma que hablamos está plagado de sus propias palabras. Hay en nuestros diccionarios más de 4.000 arabismos. Su monoteísmo se enriquece con vocablos que invocamos para consultar al destino: azar, baraja, albur. Muchos de ellos trabajan de alondras o pastores en los pueblos donde las casas conservan el aljibe; el zaguán, las alcobas; la alacena, las baldosas; las azoteas, el albañal. Van al mercado y ven que hay alcachofas; observan que en las aldeas aún se echa el dinero en una alcancía. Les han contado en las madrasas que los árabes trajeron a España el álgebra y los albaricoques.

Al Qaeda sigue el método de los primeros sicarios, los ebrios de hass. Cuando el sultán deseaba enviar a alguien para que matara a sus enemigos, le pagaba el precio en sangre; si el asesino se escapaba, el dinero era suyo, si era atrapado, lo era de sus hijos. Traen sus canciones de gesta: Almanzor mandaba recoger el polvo con el que sus ropas quedaban manchadas durante sus batallas, para ser enterrado con ellas cuando le llegara el último día. Creen que la Reconquista no ha terminado. El mismo Cervantes analiza el fenómeno musulmán-cristiano como la primera guerra civil española. Cuando se encuentran unos labradores que llevan a su pueblo imágenes para un retablo, una de las cuales era San Diego Matamoros, dicen: «Y mira que este gran caballero de la cruz bermeja háselo dado Dios a España por patrón y amparo suyo».

No les han contado que aquí los moros se volvían vacilones, se entregaban al hedonismo, cantaban en las jarchas: «Con hojas de parra mortaja aprestad, con pámpanos verdes, turbantes tejed». Dice un poeta arábigo-andaluz: «Oh andalusíes, qué felices sois, tenéis agua, sombra, ríos y árboles. El paraíso eterno está en vuestras moradas».

RAÚL DEL POZO, PREMIO MARIANO DE CAVIA

El escritor y periodista Raúl del Pozo ha sido galardonado este martes con el prestigioso premio 'Mariano de Cavia', otorgado por ABC. Del Pozo nació en Mariana, Cuenca, el 25 de diciembre de 1936. Comenzó su carrera en el Diario de Cuenca, y desde 1991 es columnista del diario El Mundo. En 2007, sustituyó al desaparecido Francisco Umbral en la columna de la contraportada, que pasó a llamar ‘El ruido de la calle’.

A lo largo de su dilatada carrera ha trabajado en Mundo Obrero, Interviú, y en 1982 participó en la fundación del semanario El Independiente, donde permaneció hasta 1991, año en que cerró la publicación. Además, a comienzos de ese año se opuso a la guerra del Golfo Pérsico, formando parte del colectivo Periodistas por la Paz, que editó Diario por la Paz.

Del Pozo ha obtenido diversos galardones como el premio de Periodismo 'Pedro Rodríguez', el 'Francisco Cerecedo de Periodismo' y el 'González-Ruano', al que ahora hay que sumar el 'Mariano de Cavia'. Como novelista, ha firmado títulos como Noche de tahúres, La novia, Los reyes de la ciudad, No es elegante matar a una mujer descalza, Ciudad levítica o A Bambi no le gustan los miércoles.


El premio 'Mariano de Cavia' fue instituido en el año 1920 y reconoce artículos o crónicas con firma o seudónimo habitual.