domingo, 23 de diciembre de 2007

FEDERICO QUEVEDO SOBRE RAÚL DEL POZO

(...)escuché como un diputado del PP que viajaba unos asientos más atrás Alfonso Guerra, acercándose al presidente de la Comisión Constitucional le decía: “¿Has leído la columna de hoy de Raúl del Pozo?”. Alfonso Guerra contestó con su tradicional flema: “Si, si. Está muy bien, está muy bien”.

La columna estaba, en efecto, muy bien. Raúl hacía balance de trece años de socialismo en el poder desde aquella noche en el balcón del Palace, cuando Felipe era Felipe y Alfonso era Arfonso, hasta esa otra en la que a cada uno por su lado Aznar les robó lo que la izquierda siempre tuvo como en propiedad. Desde mucho antes de entonces, desde que se hacía periodismo libreta en mano y whisky tras whisky, y las noticias se escondían por igual en los pasillos de la M-30 del Congreso que en los sórdidos lupanares de Montera, lleva Raúl dando el coñazo para martirio de políticos y gozo de lectores y compañeros. Yo no se si ustedes le leen. Yo sí. Y no dejan de admirarme esas columnas escritas parece que sin esfuerzo, en un pis pas, y que sin embargo condensan en pocas líneas un lenguaje académico y la expresividad de cualquier currante de los de pico y pala y bota de Don Simón. Raúl maneja las palabras con una maestría envidiable pero, sobre todo, hace de ellas un enigma constante y un crucigrama que ni Ocon de Oro sería capaz de resolver.

Raúl es sin duda, y lo digo ya sin tapujos a costa de que me odie el resto de su vida, el mejor columnista que tiene El Mundo de Pedrojota después de haber amordazado las ruedas de la fortuna.

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